No viniste a esta tierra a impartir justicia
viniste a amar y a servir
Las injusticias las crea el comportamiento
erróneo del hombre.
La justicia es divina y no humana amar y
servir es el mejor remedio para estos tiempos.
Diferentes factores actúan en el camino del
hombre. Todo lo que ocurre alrededor del hombre lo influencia en su vida y
evolución.
Mientras cumplimos con nuestra misión,
evolucionamos. La evolución es el efecto, de la misión.
Influencia es diferente a la afección. Todos
nos influye en diferentes grados de profundidad, en cambio, todo nos afecta de
diferente modo, cualidad o manera. Es decir, la afección es la respuesta que
tomamos frente a una determinada situación, la cual es interpretada por
nuestros sentidos.
Es importante conocerse a uno mismo para
poder discernir cuando son factores externos que nos influyen, y cuando es nuestro.
Así de esta manera nos resulta más fácil revertir ciertas situaciones. Lo
importante es no modificar la conducta y mantener la paz interior, aunque por
fuera todo sea aparentemente un caos.
Todo aquel que siembre el bien en cualquiera
de sus formas es un enviado de Dios, reconocerlos por sus frutos. Los
verdaderos servidores de Dios prefieren morir en el camino que apartarse de
este, son ejemplo e inspiración para sus semejantes.
Aquella persona que siembra el bien en la
humanidad, trabaja para la luz.
Aun siendo claro ejemplo de la voluntad de
Dios, muchos pasan por nuestro caminos como mensajeros, para ayudarnos,
guiarnos, volvernos al sendero correcto, pero el hombre en su ignorancia,
soberbia, desgano o por temor toma el camino del apego, de lo fácil, de lo
mundano.
Todo será juzgado y purificado en el momento
previo a la venida del nuevo mundo. “se están preparando los campos para la
llegada de los sembradores”
“Dios ayuda a los que se ayudan”, quien
realmente siente y desea estar en el camino de Dios, en el correcto, para hacer
su voluntad, tendrá asistencia de Dios a través de distintos seres sin lugar a
dudas. De lo contrario nadie pasara sobre nuestro libre albedrio, salvo que
Dios así lo desee.
Cada persona en un grupo, sociedad etc. Es un
eslabón necesario para el buen funcionamiento de la misma. Todos somos
necesarios por más pequeño que sea el aporte (en apariencia).
Hay muchas formas de aportar y de ayudar, ya
sea con alguna solución en el momento, dinero, tiempo, presencia y otros con
callar en el momento indicado.
Todo lo que hacemos genera algo grande o
pequeño a nuestro alrededor y en nuestra vida de lo cual tarde o temprano
tendremos que dar cuentas para que se establezca la comunión entre los seres,
debe existir un punto de unión entre ellos.
En la tierra, a diferencia de otros planetas,
existe la integración de diferentes energías la cual debe recepcionarse,
asimilarse, transmutarse y redireccionarse.
Cuando uno pone primero a Dios, el universo
conspira a favor nuestro.
Cuando nuestra mente este serena podemos
percibir y escuchar con más claridad a los seres que se encuentran a nuestro
alrededor (asistiéndonos, guiándonos) y a nuestro cristo interior, callando
principalmente al ego.
-Antes de manifestar nuestra soberbia juzgando
a los demás, tengamos la humildad, la sensatez, el valor de confesar al mundo
nuestros errores, no contándolos sino pidiendo perdón a cada ser que hayamos
ofendido alguna vez.
Luego logremos nuestra redención amando y
sirviendo, a los que hemos ofendido, a los que hemos lastimado y también a los
más necesitados. Dejemos de ser jueces del mundo y pasemos a ser servidores.
Es mejor ser un humilde servidor con el
espíritu colmado de amor, que un soberbio juez de los demás, lleno de cosas
materiales y con el corazón vacío.
AGUILAS DE CRISTO

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