LA CURACIÓN DE LA CONCIENCIA
En el mismo grado en que cada uno de nosotros, individualmente, está dispuesto a vivir de un modo saludable; posibilita que el planeta Tierra sea capaz de sanarse.
Esto implica no solamente no herir o matar a nadie o cuidarse un poco en tu vida y dieta, sino tratar de que el proceso de curación pueda trasladarse individualmente a nuestro pequeño mundo. Cuando empezamos a asumir esta responsabilidad, nos convertimos en sanadores, en posibilitadores de la curación planetaria.
Es sencillo, pero requiere que dejemos atrás nuestro superficial y simple modo de ver las cosas. Muchos todavía no hemos llegado a entender que la vida que vivimos depende de nosotros, que todo es una cuestión de conciencia y que cada uno de nosotros debe empezar con su trabajo de autosanación y posterior sanación planetaria. Entonces el viaje se transforma en la toma de conciencia progresiva. Unos pequeños pasos que nos llevan lejos de la identificación con el cuerpo físico, de las emociones o de los pensamientos abren ante nosotros infinitas posibilidades que van más allá de los límites del tiempo y del espacio.
La evolución humana es el camino de la evolución de la conciencia. Esta evolución siempre ha estado guiada por el ejemplo de los más conscientes de entre nosotros. Aquellos que han sabido leer los signos de los tiempos y han aportado su granito de arena a nuestra historia conjunta, aunque muchas veces desconozcamos su nombre o su trabajo. Hombres y mujeres, niños y niñas conscientes que se han olvidado de sí mismos, y así han adquirido otra confianza, no sólo para curar, sino para navegar en medio de las violentas tormentas sociales o ambientales. Sin estas personas que optan por la paz en tiempos de guerra, la paz no sería un reto.
Las personas que eligen su curación interior y la curación del planeta son a cada vez más. Son pioneros que posibilitan que más y más gente pueda vivir una vida creativa y armoniosa. La toma de conciencia de estas verdades es inevitable, pero no previsible. Sin embargo, está a nuestro alcance en nuestra vida personal estar conectados a lo espiritual en cada momento y escapar de la grandiosa ilusión de creernos separados de los demás y que somos distintos organismos, distanciados unos de otros.
El aprendizaje es el proceso por el cual crecemos y ganamos conciencia. Sin embargo, por cada conocimiento adquirido, aparece otro desconocido, que nos invita a comenzar el proceso de aprendizaje nuevo. El camino que se dibuja a nuestro paso no va en círculo, sino en espiral, repitiendo pruebas, si es necesario, hasta que las aprendemos.
El cambio de conciencia se crea a partir de la información “adquirida y procesada”. Más tarde la vida nos enfrentará a situaciones precisas para saber si hemos aprendido esa lección. No se trata de acumular más conciencia como si fuese conocimiento, sino de saber usar esa consciencia estando más presentes y conscientes en cada momento.
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