Maximiza tu energía, eleva tus vibraciones
Mientras permaneces atento a todo
aquello que simplemente se manifiesta con el propósito de alejarte de tu
fuente, mientras no abres los ojos de la percepción y del corazón,
mientras descansas en los placeres mundanos y te empecinas de tener más
cosas, mientras te quedas atrapado en la pantalla de la TV, mientras
escuchas el “ruido” de los que viven su vida creyendo que en lo que
vendrá, mientras pasa tus días tratando de ser aquello que te hicieron
creer que era lo mejor para ti, mientras ensordeces ante los reclamos de
tu corazón, mientras te escondes detrás de los pensamientos ante los
llamados de tus emociones, mientras te ocupas de “tus cosas” en lugar de
ocuparte de ti, mientras estás ausente de ti mismo, mientras no oigas
la voz de tu conciencia; solo así caerás en el rutinario mundo de los
seres corrientes que tiene miedo a despertar, miedo a disfrutar de los
placeres que la vida tiene para regalarte. Mientras te evadas con cada
una de estas banalidades permanecerás alejado de tu fuente, perderás la
conexión que te provee de la energía que necesitas para afrontar cada
situación por la que atraviesas a diario. Solo quien cree en la
existencia de problemas puede vivir cada acontecimiento como tal, solo
quien lanza al universo ideas negativas recibirá negatividad, pues todo
lo que damos lo recibimos, el dar engendra al recibir y cuando DAS
positividad, cuando vibras en una frecuencia alta de energía fluyes
permanentemente como en una danza con el universo. Cuantas veces has
oído hablar de “la velocidad de la luz”, seguramente muchas, así es como
debes vibrar, lo más velozmente posible y ello te acercará a la “luz”,
te alejará de “las tinieblas” en las que te encuentras para poner un
poco de claridad a tu vida. La mayoría de los pensamientos negativos, al
igual que las emociones como el miedo, la angustia, el odio, la
envidia, la avaricia y tantos otros, pertenecen al mundo de las energías
más densas o bajas, solo allí habitan lo que llamamos problemas o
conflictos, así el modo en el que “vibres” será el modo en el que
“vivas”. Cuando decidas vibrar alto sentirás que vuelas, de lo contrario
sentirás que te arrastras por la vida y el peso de tus preocupaciones
se convertirá en el verdugo de tus anhelos.
Por Alejandro D. Gatti
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