A vosotros, que recordáis el
Anciano de Días:
Saludos desde la Hermandad de
Luxor,
Que guarda el recuerdo
De Su Nombre sagrado
La honda de David demuestra lo
que el hombre puede hacer cuando
está unido por la fe a su
propia divinidad latente1. [1: Samuel 17:50] El
mimetismo de los hombres
abunda en el mundo y aunque puede ser la
forma más elevada de
adulación, la cuestión es, para la Jerarquía: “¡Qué
ofrecen los modelos
actuales?”.
Los hombres deben regresar a
lo prístino, a la realidad de la senda
interior con Dios, al templo
mágico superior personificado y capturado por
la verdad viva. Los medios de
comunicación del mundo proclaman las
mercancías de los hombres para
alentar a la posesión de tesoros materiales,
pero rara vez escuchan los
hombres la voz que clama en el desierto para
que se enderece al camino del
Señor2. [2: Isaías 40:3; Mateo 3:3] Casi olvidados
están los dulces balbuceos:
“Instruye al niño en la manera en que debe
conducirse, y aún cuando fuere
viejo, no se apartará de ella”3. [Proverbios 22:6]
Yo, Serapis, vengo entonces en
memoria del Anciano de Diás4
[Daniel
7:9. El nombre “Anciano de
Días” hace referencia a Sanat Kumara, Quien vino a la Tierra hace millones de
años, en el momento de mayor oscuridad del planeta. Se ofreció como voluntario
para mantener el Foco de la Llama de la Vida hasta que los seres que
evolucionan en el planeta fueran de nuevo capaces de atraer suficiente energía
de Dios para sostener la Vida. El 1º de Enero de 1956, Gautama Buda, su primer discípulo,
asumió el cargo de Señor del Mundo] y en memoria del legado de la humanidad que
no es la crucifixión, bien que los hombres mueren
diariamente5, [1 Corintios
15:31] ni la resurrección, aunque algunos hombres se transformen diariamente,
sino aquel espléndido final: la ascensión. Cuando los hombres se hacen a la
mar, con destino a lejanos países, los que se quedan en la orilla los despiden
agitando las manos. A medida que el navío se adentra en el mar, hay una
separación feliz y pensamientos de reunión.
Así debería ser con aquellos
cuya partida deja tras ellos doradas huellas que apuntan hacia el legado de los
Ciclos. Ni la muerte ni la separación son realidad, sino sólo las corrientes de
la ascensión, residuales en todos los hombres en los que mora la simiente de
Dios.
¿Acaso no está claramente
escrito que en el Árbol de la Vida han de aparecer doce tipos de frutos?6.
[Apocalipsis 22:2] Y ¿acaso no está escrito que, cuando el Maestro Jesús ungió
los ojos del ciego, su primera impresión fue:
“Veo hombres que andan como
árboles?”7. [Marcos 8:24] ¡Cuál es, pues, el misterio del árbol espinal detrás
de la espina, del sistema nervioso simpático y de los tallos ganglionares por
los cuales fluyen las corrientes de la vida inmortal?. ¿Cómo se fabrica el
Cuerpo Solar inmortal y a partir de qué se hila la Substancia del traje de
bodas?8. [Mateo 22:11, 12]
¿No ocurre todo a través de la
alquimia del yo?. Y, en sentido muy real, ¿no dispuso Dios que todo hombre
fuera su propio Salvador?. No estamos hablando de la carne y sangre mortales,
despreciables. No estamos hablando del hombre finito. Estamos hablando del
hombre divino, de la Presencia de la Vida que es la realidad individualizada
como ser verdadero
es “YO SOY”. Es ese Espíritu
flameante –que no muere ni nace, no creado
y que sin embargo crea- que
habló a Moisés desde el fuego llameante de la
zarza, diciendo “YO SOY EL QUE
YO SOY”9. [Éxodo 3:14]
El misterio de la Ascensión,
entonces, se alcanza compartiendo el
árbol de la Vida y sus doce
diferentes frutos. Se alcanza con la realización
del Hombre Real. Los hombres
no cogen uvas de los espinos, y no importa
cuántos lobos desfilen con
disfraces de ovejas10
[Mateo 7:15, 16] y canten
frases rimbombantes que no son más que “címbalos que retiñen”11, [1 Corintios
13:1] la ley de Dios no puede ser quebrantada impunemente, las filigranas de la
rebelión y de la confusión del
hombre se acumulan en los registros astrales lo que demuestra la falta de
control emocional por parte del hombre.
Hay quienes han conocido a
nuestros lugartenientes, a nuestros codirectores en Luxor que reciben a los
jóvenes neófitos a su llegada.
Algunos de ellos han comentado
sobre lo que llaman la ausencia de sentimiento, la ausencia de emoción y aún la
falta de amor que nuestros representantes han manifestado. No han comprendido
que el amor no es sólo un sentimiento, una emoción que desea tragarse al objeto
de su afecto.
Quienes reverencian el espacio
comprenden por qué los planetas están colocados en órbitas que permiten
Lebensraum (espacio vital), para que cada orbe circule en la dignidad de la
auto-manifestación. El verdadero amor es el amor por la llama divina y no tiene
otro deseo que el de esperar la amplificación de esa llama como sentimiento
divino tangible que recorra
al mundo purificándolo y
limpiándolo, “con el lavado del agua por la
Palabra” invencible12.
[Efesios 5:26]
La purificación del alma en el
ritual de la ascensión debe reconocerse
como la manifestación de
aquella prístina y original ideación de Dios que
los hombres llaman “alma”. El
verdadero significado del alma (soul, en
inglés) es “Solar-Él”, que
hace referencia al poder latente del ángel divino
dentro del hombres13. [Mateo
18:10] (No espero que todas Mis palabras sean
interpretadas correctamente,
ni que sean comprendidas por todos, pero Yo
debo citar la ley para que
puedan comprenderlas quienes hayan sido
iniciados en un nivel de
comprensión adecuado para la revelación inherente
a este misterio). El Solar-Él
es la idea infinita de Dios proyectada por la
Luz divina a través de las
llamadas siete densidades de la creación,
incluyendo el reino de los
ángeles, y que se desarrolla dentro del hombre
como la evolución de la
energía divina que se pretendía desde el principio.
Una de las ideas más tristes
relativas a la ascensión es que los que
están acostumbrados al rock
and roll, a las salchichas de Viena, a los
reforzamientos egoístas y a la
suave distinción y glorificación del yo
inferior temen de hecho que la
abolición de aquello que les es caro pongan
fin a su mundo individual.
Éstos viven en un mundo liliputiense que tiene
significado y profundidad para
ellos por sus patrones habituales que vienen
de lejos y por la imitación de
lo que parece ser una idea placentera para la
mente mortal.
Nosotros aspiramos a levantar
el velo y mostrar el mundo
maravilloso de la magia
cósmica, la magia de creer en el poder de la
intención original que puede
ser proclamada como el amor de Dios y la
urdimbre del yo. Por supuesto
que obrarán cambios. Hay que esperarlos.
Pero Nosotros, que conocemos
cada paso del camino, os decimos a todos
que los cambios serán
bienvenidos una vez que el alma se aclimate y la
conciencia se ajuste a su
nuevo ambiente.
Naturalmente, va a haber un
espacio, un incremento de tiempo entre
la apertura del primer sello
de la realidad y la fulminación de esa poción
mágica, el elixir de la Vida,
en el tubo de ensayo del alma humana. ¿Cómo
podría ser de otra manera?.
Porque ciertamente que lo que los hombres
consideran vida y tienen por
real, aunque tienen semejanza con la realidad,
no es la realidad con que Dios
bendecirá a la humanidad. No obstante, los
hombres deben entender que el
trampolín de la vida actual es una
plataforma desde la cual el
astronauta cósmico será lanzado a dimensiones
más elevadas.
Nosotros, el Luxor, no
carecemos de amor “de contacto” para con
todos los que vienen a
Nosotros y aspiran a amplificar las corrientes de la
ascensión. Sencillamente es
que no nos atrevemos a dar reconocimiento al
estrato de emanación humana
que, capa sobre capa, se ha formado
imprudentemente de la
Substancia pura de Luz, ocasionando que se formen
cercos tenebrosos que rodean
al Yo del hombre como anillos concéntricos
de yerros.
Los errores producen dolor y
sufrimiento. Nosotros que conocemos
el uso correcto de la energía,
debemos entonces saludar al chela con lo que
parece ser una manera
impersonal, pero en realidad es una concentración
intensa de la llama divina que
llevamos dentro en la llama divina del
aspirante. Ha habido casos que
Hemos dirigido esta llama hacia un
individuo por más de cuarenta
años antes de obtener resultados duraderos.
Luego, en un instante, en un
abrir y cerrar de ojos, ¡nace un Dios!14
. [1
Corintios 15:52] Algunos, en
un período de cuarenta días de purificación, han
llegado a la posición de la
cristeidad y se han aprestado para la ascensión.
Que el amor sea, entonces, sin
disimulo15 y que no lo arrebaten los
que lo derraman sobre la
humanidad efusivamente para atraerla a los
pensamientos y sentimientos
mortales. Nuestras leyes son leyes perfectas y
nunca puede hacer gala de
ellas. Están personificadas dentro del Espíritu
de la llama en Luxor. ¿Me
permitís continuar la próxima semana y
contaros más?. Por vuestra
libertad y vuestra victoria. YO SOY
Vuestro hermano en Luxor
Serapis

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