YO SOY Uno en la Unidad.


YO SOY Uno en la Unidad
En el corazón de Dios
Dios YO SOY
Porque YO SOY Dios
Porque todo lo que Dios creo lo creo de su propia sustancia
Por lo tanto todo es Dios
YO SOY parte de ese todo
YO SOY Dios
YO SOY Uno
YO SOY la unidad
YO SOY la esfera de la unidad que abarca el cosmos
Renuncio a toda imagen de un Dios externo
Renuncio a toda imagen de un Dios en el Cielo
Renuncio a toda imagen de un Dios en un mensajero
y solo acepto la única verdad de que Dios está en mi

porque YO SOY Dios en su mas pura manifestación.

Yo estoy aquí y he venido a manifestar la plenitud

de mi amor y mi Luz a la tierra.
YO SOY el Jesús el Cristo, YO SOY el Cristo Jesús

en cada uno de vosotros, ya no me veáis afuera porqu

e yo siempre he estado adentro.
Rechazad vuestra mente carnal
que es la que os quiere hacer creer en los maestros externos

y en el Dios externo.
Yo he venido pero realmente siempre estuve aquí

porque soy uno en cada corazón que vibra
y en cada corazón que se abre.
Soy uno en el corazón del cosmos
Soy uno en vuestro propio corazón



SOMOS UNO

SOMOS UNO

martes, 17 de julio de 2012

Optar por vivir


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Optar por vivir

En esta época, el número de personas dispuestas a servir a la humanidad es muy reducido en proporción con la gran necesidad existente. La mies es inmensa y los trabajadores pocos. Por lo tanto, es valiosa toda decisión de comprometerse con el servicio evolutivo.
Mientras vivamos lo cotidiano prisioneros de los asuntos personales, preocupados en acumular bienes, en autoafirmarnos, no seremos realmente útiles a la evolución espiritual del universo. Pero a partir del momento en que percibimos la existencia de una evolución superior, de la cual es posible participar con plena consciencia, podremos trabajar para la realización de lo que está previsto para el planeta y para la humanidad.
   
Ser útil al Plan Evolutivo no siempre significa hacer muchas cosas, sino hacerlas con calidad, considerando el bien de todos. Al actuar así, puede cambiar el esquema trazado para nuestra encarnación y se nos pueden presentar oportunidades de imprevisible crecimiento espiritual.
Nuestra partida de este mundo está marcada incluso antes de que salgamos del útero materno. En los planos superiores se designa la tarea para aquella encarnación y se preparan las condiciones para su cumplimiento: los cuerpos que vamos a necesitar, los ambientes en que vamos a vivir, los encuentros que tendremos con otras almas y el tiempo requerido para que llevemos a cabo dicha tarea. Considerando esto se marcará la fecha de partida.
Sin embargo, a pesar de que exista esa fecha básica, ella no es inamovible; puede ser adelantada o postergada, según lo que vamos haciendo a lo largo de nuestra vida. Se sabe que hay por lo menos dos opciones más: una antes y otra después de dicha fecha básica. Le corresponde al alma escoger entre las tres, y para ello se fundamenta en nuestras acciones.
Puede ocurrir que nuestra alma opte por desencarnar antes de la fecha prevista cuando observa que la personalidad, no sólo se resiste a seguir el camino trazado para ella sino que además actúa de modo negativo, llegando a comprometer las encarnaciones futuras.
El alma puede también optar por partir en una fecha posterior a la básica. Esto sucede cuando la personalidad adhiere con tanta integridad al camino evolutivo que se torna apta para desempeñar tareas más amplias que las programadas para la encarnación en curso.
La firme decisión de servir puede promover grandes reordenamientos en nuestro destino. Téngase en cuenta, sin embargo, que una readaptación de los acontecimientos de nuestra vida debida a decisiones positivas llega para que sirvamos más y mejor, no como favor ni premio. Por lo tanto, no es algo a ser "negociado" con el Espíritu. Si la decisión fuera tomada con esta intención, tal reordenamiento podrá dejar de ocurrir o no ser tan liberador.
Cuando la vida nos presenta oportunidades para un mejor ejercicio del libre albedrío, podemos decidir colocar todo lo que somos al servicio de la evolución espiritual del universo. Y a su vez, quien decide lo que va a suceder después de esa ofrenda no somos nosotros como ego humano, sino nuestra alma que conoce nuestro destino y sabe lo que nos corresponde realizar. A partir de ahí, pueden abrirse los más inusitados caminos.


De la Serie Síntesis de Charlas de Trigueirinho


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