a ver más allá de lo que puedes ver con tus ojos físicos. En un sentido espiritual, la imaginación es una vía por medio de la cual Dios se comunica con nosotros, ofreciéndote infinito poder y posibilidades. Eres capaz de soltar pensamientos y sentimientos limitativos al percibir algo mayor, tú potencial divino. Bartolomé (también llamado Natanael) es el discípulo que representa la imaginación. Jesús le prometió un desarrollo extraordinario cuando dijo: “Cosas mayores que estas verás” (Juan 1:50). La imaginación no puede ser forzada, tiene que ser invitada. Mantener pensamientos gozosos, esperar el bien y permanecer receptivo a las ideas divinas, establecen la base para tener imágenes armoniosas y proféticas en tu mente. Tu don divino de la imaginación será de gran ayuda para ti.
Estos son los pasos para desarrollar la imaginación:
Limpiar:
Deja ir toda imagen errónea y limitativa del pasado y reemplázala con imágenes poderosas y positivas de todo aquello que quieres que se manifieste en tu vida.
Considerar:
Tu imaginación tiene que ser dirigida. Con tus ojos cerrados, considera la imagen que quieres presentar al mundo y refínala con tu visión interna.
Seleccionar:
Van a haber momentos cuando tus ojos percibirán imágenes dadas por el mundo. Por medio de la selección podrás escoger cuales imágenes deseas aceptar y cuales rechazar. Recuerda, lo que ves es lo que se va a expresar, de manera que decide ver correctamente.
Observar:
Tu imaginación trabaja de acuerdo a las experiencias y las manifiesta en tu vida. Estas experiencias pueden ser reales o imaginarias, mas la imaginación las produce ya sean reales o falsas. La observación es un modo de entrenarte de manera que puedas mantener en tu mente los conceptos e imágenes deseados y descartar los demás.
Contemplar:
De observar pasas a contemplar, viendo tu mundo en la luz de la Verdad. Todo es transformado cuando lo ves desde el punto de vista espiritual, y puedes contemplar la imagen verdadera, sin importar las apariencias.
Discernir:
Comienzas a percibir ciertas verdades gracias a un discernimiento que va más allá de cualquier cosa que hayas conocido, como sueños y visiones o como revelaciones directas de Dios.
Mantener la visión:
La visión espiritual es un estado del ser donde te mantienes en unidad con la Fuente y que te capacita para ver con los ojos del Espíritu divino. Ya no necesitas recibir imágenes como mensajes de Dios, ya que tu visión es cabal y perfecta, sin tener que pensar o esforzarte. Eres uno con Dios y puedes ver como Dios ve.
El desarrollo correcto de este poder te orientará hacia un mundo de nuevas experiencias. Debido a que ves todo cabalmente, puedes establecer cosas buenas en el mundo.
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