YO SOY Uno en la Unidad.


YO SOY Uno en la Unidad
En el corazón de Dios
Dios YO SOY
Porque YO SOY Dios
Porque todo lo que Dios creo lo creo de su propia sustancia
Por lo tanto todo es Dios
YO SOY parte de ese todo
YO SOY Dios
YO SOY Uno
YO SOY la unidad
YO SOY la esfera de la unidad que abarca el cosmos
Renuncio a toda imagen de un Dios externo
Renuncio a toda imagen de un Dios en el Cielo
Renuncio a toda imagen de un Dios en un mensajero
y solo acepto la única verdad de que Dios está en mi

porque YO SOY Dios en su mas pura manifestación.

Yo estoy aquí y he venido a manifestar la plenitud

de mi amor y mi Luz a la tierra.
YO SOY el Jesús el Cristo, YO SOY el Cristo Jesús

en cada uno de vosotros, ya no me veáis afuera porqu

e yo siempre he estado adentro.
Rechazad vuestra mente carnal
que es la que os quiere hacer creer en los maestros externos

y en el Dios externo.
Yo he venido pero realmente siempre estuve aquí

porque soy uno en cada corazón que vibra
y en cada corazón que se abre.
Soy uno en el corazón del cosmos
Soy uno en vuestro propio corazón



SOMOS UNO

SOMOS UNO

jueves, 20 de mayo de 2010

LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA DEL AURA Y LA PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES

LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA DEL AURA Y LA PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES Konstantin Korotkov, profesor de la Universidad de San Petersburgo y creador de la técnica GDV que permite visualizar por ordenador el campo de energía humano o aura estuvo recientemente en España para presentar su novedoso descubrimiento. Médicos, biólogos, psicólogos, psiquiatras y otros profesionales de la salud pueden beneficiarse de este singular aparato que detecta las carencias energéticas en el organismo. De hecho, su invento (véase nuestro número de enero pasado) se utiliza ya hoy en diversos hospitales, algunos tan prestigiosos como la clínica norteamericana Mayo. Le hemos entrevistado extensamente para nuestros lectores. Catedrático de la Universidad de San Petersburgo, Konstantin Korotkov explicó a finales de enero -tanto en el Ateneo de Madrid como en dos conocidos centros culturales de Madrid y Barcelona- la génesis de su singular descubrimiento y las aplicaciones terapéuticas del mismo. Conferencias cuyo éxito se patentizaría en el hecho de que numerosas personas se quedaron en algún caso fuera de la sala al estar ésta abarrotada, lo que demuestra el interés que este antiguo conocimiento oriental suscita hoy, una vez corroborado científicamente. EL ENCUENTRO CON KIRLIAN Korotkov es una persona de mente abierta, flexible, buen conversador y un verdadero pozo de anécdotas, muchas de las cuales tuvimos ocasión de conocer durante la semana en la que convivimos con él en España. Recuerdo aún vívidamente cómo nos explicó que cuando era joven existía en la Academia de Ciencias de su país -máximo organismo científico de la antigua Unión Soviética- un reducido grupo de miembros cuya peculiaridad era la de pertenecer al Ejército y tener todos, cuando menos, el rango de coronel de la KGB. Su función -nos diría- era la de desarrollar y explotar toda información o conocimiento científico que pudiera ayudar de alguna manera a la URSS a alcanzar una posición de supremacía durante la guerra fría. Fue entonces cuando Korotkov, recién titulado y en pleno desarrollo de su doctorado en Física, recibió una sugerencia de su director que le cambiaría la vida. Uno de aquellos "coroneles científicos" le explicó que había orden de investigar sobre el llamado "efecto Kirlian" (para quien no lo conozca, consiste en la posibilidad de ver el campo de energía humano o aura, que se hace visible merced a una corriente eléctrica de determinadas características) y le preguntó si le gustaría dedicar una parte de su tiempo a ello. Éste, aunque no sabía de qué iba el tema, respondió afirmativamente. Pero cuando llevaba un año documentándose Korotkov tuvo un accidente que le mantendría dos años inmovilizado. Parón forzoso -nos contaría- que le permitió reflexionar profundamente sobre su vida. Y una de las decisiones que tomó fue abandonar su antigua línea de investigación y dedicarse exclusivamente al efecto Kirlian, descubierto casualmente en 1939 por los esposos Kirlian, científicos rusos que alcanzarían con el tiempo fama en el mundo entero por su hallazgo. El caso es que algún tiempo después Korotkov tuvo la oportunidad de conocer en un congreso científico a Semyon Kirlian cuando éste contaba ochenta años y su esposa Valentina -principal colaboradora en toda su investigación- ya había fallecido. Semyon era por entonces un científico consagrado con más de 80 patentes registradas pero de una timidez tal que, a pesar de ostentar la presidencia del congreso, apenas pronunció unas breves frases a lo largo del mismo. Afortunadamente, como Korotkov gozaba ya de ciertos privilegios por su investigación, pudo mantener una reunión privada posterior al congreso con Kirlian. En ella, éste, desprovisto de su timidez, le relataría cómo él y su esposa habían vivido siempre en una casa diminuta que no poseía más que una pequeña cocina y una sola habitación que hacía las veces tanto de dormitorio como de sala de estar y comedor. Y aún más, al descubrir el famoso efecto que terminaría llevando su nombre, los esposos comenzaron a investigarlo también en aquella habitación multiuso que se convertiría de esa forma en un minilaboratorio. Laboratorio en el que, sin embargo, surgirían valiosos descubrimientos para la humanidad. LA CIENCIA AL SERVICIO DE LA GUERRA Después de conocer a Kirlian, Konstantin Korotkov participaría en proyectos clasificados como "alto secreto" y que hoy puede contar gracias a la extinción de la Unión Soviética. Uno de ellos consistía en enviar un enorme submarino nodriza de más de 300 metros de longitud hacia Estados Unidos sabiendo que, al acercarse a la costa y ser detectado, aparecería inmediatamente un submarino norteamericano para vigilarlo. Entonces el submarino nodriza debería dejar caer desde el interior otro submarino más pequeño con los motores y sistemas eléctricos apagados -a fin de no ser detectado- hasta que se posara merced a su propio peso en el fondo del océano. Allí debería esperar la eventualidad de que el "botón rojo" fuese apretado y lanzar entonces sus ojivas nucleares. Ahora bien, como para no ser detectado por el sistema de defensa norteamericano el submarino debía mantener todos sus sistemas electrónicos apagados no podía recibir tampoco la orden de lanzar sus mortíferas ojivas. Pues bien, el plan de los militares soviéticos era que esa orden se diera telepáticamente. Korotkov participó en aquel proyecto porque había inventado un sensor de agujas de wolframio capaz de medir la capacidad de una persona para comunicarse mentalmente. Y, según su testimonio, tras un año de pruebas el proyecto fue suspendido porque "sólo" se alcanzó ¡un 95% de aciertos! en las transmisiones telepáticas. Un margen de error demasiado alto... teniendo en cuenta lo que estaba en juego. Años después, el vacío de poder y control que conllevó la desaparición del imperio soviético posibilitaría el cese de la presión de la industria bélica y que cada científico pudiera buscar su propio camino. Ello permitió que aquel hombre que había participado en tan terrible proyecto pudiese orientar desde entonces sus conocimientos hacia la salud y a la espiritualidad basándose en el estudio de los campos de energía. EL CAMPO DE ENERGÍA HUMANO O AURA Que los seres vivos poseen un sutil y complejo campo electromagnético móvil que los orientales llamaron aura y hoy se conoce como campo energético está fuera de toda duda para cualquier científico medianamente informado. Bueno, pues la técnica GDV (Gas Discharge Visualization) creada por el profesor Korotkov permite precisamente medir ese campo electromagnético y estudiar la influencia que ejerce en la salud. Ello fue posible porque, basándose en investigaciones del alemán Peter Mandel, Korotkov descubriría que en los diez dedos de las manos está contenida la información holográfica (total) del cuerpo así como aspectos de la psique humana. Y no sólo eso: en muy poco tiempo lograron crear un método de diagnóstico de los principales órganos y sistemas del organismo mediante las imágenes Kirlian de las yemas los dedos. Porque resulta que ¡en las auras de los dedos están reflejados todos los órganos del cuerpo! El equipo de Korotkov crearía a continuación la cámara especial ya mencionada -la GDV- que permite visualizar y medir el aura completa por medio de la captura de imágenes Kirlian en un ordenador. Con este instrumento -y gracias a su procesamiento científico preciso- se iniciaría el estudio sistemático del nivel energético del ser humano. Una técnica que posibilita ver en tiempo real las reacciones instantáneas del cuerpo ante un tratamiento médico, el ejercicio, el estrés, la meditación y -muy importante- ¡hasta las actitudes psicológicas y los pensamientos! Y no sólo eso: permite observar cómo el aura de una persona refleja su estado de ánimo. Un descubrimiento trascendental que abre las puertas a una amplísima aplicación de la técnica en diferentes áreas, especialmente en el ámbito de la Medicina y la Psicología. Pero permitamos que sea el propio profesor Korotkov quien nos explique mejor algunas de las ideas en que están basadas sus investigaciones y lo que suponen. -Su descubrimiento avala y da rigor científico a conceptos de la medicina tradicional de Oriente que no se aceptaban mayoritariamente en Occidente hasta ahora. De hecho, viene a constituir un símbolo de la síntesis entre conocimientos tenidos aquí como propios de la medicina alternativa y cuya existencia no estaba refrendada -el aura, los chacras y los meridianos energéticos- con el conocimiento científico más cartesiano y racional de la medicina ortodoxa. Porque ese campo energético es ahora visible y fotografiable. -Ciertamente. Sólo que en Rusia hace ya mucho tiempo que no existe esa separación entre medicina convencional y alternativa; ambas constituyen sólo diferentes ramas de una sola ciencia: la Medicina. Hoy los médicos de Rusia aplican ambas medicinas como una sola. Es más, se están introduciendo nuevas ideas en la ciencia de la medicina que provienen de la Física Cuántica. Lo que nosotros hacemos ahora, pues, es añadir los nuevos conocimientos y terapias a los del antiguo "arte de curar" convencional. Sencillamente, porque son complementarios, no excluyentes. -¿Puede considerarse su descubrimiento, pues, una auténtica revolución en el ámbito de la medicina científica? -No nos gusta la palabra "revolución". Sencillamente, nuestros doctores, profesores universitarios e investigadores de más alto nivel entienden que para conocer las causas de una enfermedad y tratarla terapéuticamente deben aplicarse todos los conocimientos de la medicina sin exclusión: tecnología, medicamentos, cirugía... en fin, todas los aparatos y terapias desarrollas por la medicina del siglo XX. Ahora bien, nosotros nos hemos dado cuenta de que, en general, la mayoría de las personas están sanas y buena parte de sus dolencias se deben a ligeras "desviaciones" del estado de salud ideal. Es decir, a pequeñas desarmonías o desajustes. Nosotros tomamos pues como referencia el estado de salud ideal y gracias a las mediciones efectuadas en el campo de energía de la persona con mi aparato corregimos esas desviaciones, hoy traducidas ya a valores matemáticos. Es decir, actuamos sobre todo preventivamente. Piense que hoy podemos conocer, viendo el aura o campo energético, las dolencias que empiezan a manifestarse pero aún no se han somatizado. Y que podemos actuar sobre ellas antes de que lo hagan. Es decir, podemos reequilibrar el organismo antes de que enferme percibiendo dónde empieza a fallar. Y con pura tecnología de vanguardia. En la antigua China el médico de familia sólo cobraba cuando todos los miembros de la familia que le contrataban estaban sanos. Se ponía el énfasis en la prevención, no en la curación. Nosotros creemos que hay que volver a eso. Y de ahí que pongamos gran énfasis en la medicina preventiva. Eso sí, considerando al ser humano como un todo compuesto de cuerpo, mente y espíritu. Si olvidamos que somos parte de la "respiración de Dios" no podremos alcanzar nuestro estado de salud perfecto.

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