YO SOY Uno en la Unidad.


YO SOY Uno en la Unidad
En el corazón de Dios
Dios YO SOY
Porque YO SOY Dios
Porque todo lo que Dios creo lo creo de su propia sustancia
Por lo tanto todo es Dios
YO SOY parte de ese todo
YO SOY Dios
YO SOY Uno
YO SOY la unidad
YO SOY la esfera de la unidad que abarca el cosmos
Renuncio a toda imagen de un Dios externo
Renuncio a toda imagen de un Dios en el Cielo
Renuncio a toda imagen de un Dios en un mensajero
y solo acepto la única verdad de que Dios está en mi

porque YO SOY Dios en su mas pura manifestación.

Yo estoy aquí y he venido a manifestar la plenitud

de mi amor y mi Luz a la tierra.
YO SOY el Jesús el Cristo, YO SOY el Cristo Jesús

en cada uno de vosotros, ya no me veáis afuera porqu

e yo siempre he estado adentro.
Rechazad vuestra mente carnal
que es la que os quiere hacer creer en los maestros externos

y en el Dios externo.
Yo he venido pero realmente siempre estuve aquí

porque soy uno en cada corazón que vibra
y en cada corazón que se abre.
Soy uno en el corazón del cosmos
Soy uno en vuestro propio corazón



SOMOS UNO

SOMOS UNO

miércoles, 19 de mayo de 2010

ALGO SOBRE EL PERDON

Desde hace siglos se comprueba que el ser humano estimula más en su vida su capacidad para recordar y mantener vigente situaciones difíciles que ha experimentado y que le han acarreado mucho dolor, rabia, impotencia. Y lamentablemente enseña a sus descendientes a perpetuar esa conducta. Pareciera que es mucho más fácil traer constantemente al presente esos momentos del pasado, y que originaron grandes sentimientos negativos, que "pasar la página" de esa parte de la historia de la vida propia, no sin antes haber aprendido la lección que ayude a una trascendencia de la existencia. Se trata de soltar la "carga a cuesta", esa que cada vez se hace más pesada y no hace sino atarnos, "encadenarnos como se hacía con los esclavos" a situaciones que hace tiempo sucedieron. Se trata de perdonar. Es verdad que suena más fácil decirlo que lo que podría representar el acto profundo, reflexivo, desde el corazón (sentimiento) y no la mente (pensamiento), de perdonar a aquella persona o situación que se siente provocó un gran daño. Pero, es totalmente posible lograrlo. La escritora y terapista Maytte Sepúlveda dice que "es necesario comprender que sólo si somos capaces de afrontar esos recuerdos negativos, con valor y honestidad, podremos sanar nuestras heridas emocionales, para evitar que sigamos reaccionando negativamente hacia las situaciones que enfrentamos hoy". El perdón comienza en uno mismo La verdad constatada en diferentes personas, en todos los tiempos, es que la ira o el dolor se convierte en el resentimiento, amargo veneno de la alegría y hasta en la enfermedad que termina acabando con la vida, de manera física o emocional. Otra verdad aún más lapidaria que la anterior es que la única víctima de tal rencor es la misma persona que la genera, porque al no ser capaz de perdonar se está condenando a sí misma, a mantener presente ese momento. El escritor brasileño Paulo Coelho dice al respecto que "no podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. No. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, papeles por romper, documentos por tirar, libros por vender o regalar". Coelho se refiere a lo mismo: "¿Terminó con su trabajo?,¿Se acabó la relación?,¿Ya no vive más en esa casa?, ¿Debe irse de viaje?,¿La amistad se acabó?. Puede pasarse mucho tiempo de su presente 'revolcándose' en los por qué, en 'devolver el cassette' y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante". "¡El pasado ya paso y no hay nada que podamos hacer para cambiarlo! sal de ahí, y date una oportunidad de ser libre para recuperar la ilusión, la capacidad de soñar, de reír y ser feliz", menciona Maytte. Pero hay que tener mucho cuidado de no caer en la trampa de asegurar, con la mayor de las sonrisas, con el más lindo "maquillaje" -se puede mentir a los demás pero jamás a uno mismo- que ya se perdonó y "es cosa del pasado" lo que ocurrió con esa persona que causó daño. Puede que a primera vista los demás vean algún cambio externo en la persona que represente una mejora de vida. Porque hay una relación estrecha entre el proceso interior que se tiene y lo que se refleja en "la manifestación del ser", es decir, cuando se vive con los demás. Pero, al final, como la manzana de Newton "todo cae por su propio peso", y esas mentiras de superación emocional terminarán derrumbándose y dando paso al verdadero "torrente de sentimientos negativos" que aún persisten en el alma. Es igual como cuando el agua está contenida de manera arbitraria, antinatural, por algo. Llega un momento en el que su fuerza termina imponiéndose y buscando su cauce natural. La pregunta es si se trata de agua limpia, "sabrosa", brillante a la luz del sol, o de otra putrefacta, densa, la más contaminante y perjudicial para cualquier ser viviente que la tomara. No hay fórmulas mágicas. La verdad es que depende de un trabajo interno que parte de querer hacerlo, de tener el firme propósito de "no regresar" al pasado, y de entrar en conexión con el tesoro de virtudes, regalos de Dios, que cada uno tiene. Dios es fuente de perdón para aprender a perdonar

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